marzo 13, 2013

Papa Francisco

Papa Francisco
Jorge Mario Bergoglio

266 -Francisco I (religioso, político y profesor). Nació el día 17 de diciembre de 1936, es natural de Buenos Aires, su nombre real es Jorge Mario Bergoglio, su país de mandato es Vaticano, su actual cargo es Papa de la Iglesia católica. Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Papa Actual de la Iglesia católica

Nació 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires en el seno de una familia modesta, hijo de un trabajador ferroviario de origen piamontés, Mario Bergoglio, y de Regina, ama de casa. Heredó de su padre la pasión por el club de futbol de San Lorenzo.

Cursó estudios en la escuela secundaria industrial E.N.E.T Nº 27 Hipólito Yrigoyen, recibiendo el título de técnico químico. Vive con un pulmón desde los 20 años, cuando se sometió a una operación. Sin embargo, salvo limitarle un poco su capacidad respiratoria, no le afecta a su calidad de vida. A los 21 años decidió convertirse en sacerdote.

El 11 de marzo de 1958 se unió al noviciado de la Compañía de Jesús ingresando en el seminario del barrio Villa Devoto. Obtiene una licenciatura en Filosofía y estudia Humanidades en Chile. Entre 1964 y 1965 fue profesor de Literatura y Psicología en el Colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fé, para posteriormente decantarse por la Teología en el colegio 'San José', en San Miguel.

Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969. Desde entonces realizó una larga carrera dentro de la orden de la cual llegó a ser «provincial» desde 1973 hasta 1979, durante la dictadura militar argentina. Procuro mantener a toda costa la unidad del movimiento jesuita, influenciado por la Teología de la Liberación, bajo la consigna de "mantener la no politización de la Compañía de Jesús".

Se traslado a Alemania para obtener su doctorado y a su regreso retomó la actividad pastoral como sacerdote en la provincia de Mendoza.

Fue consagrado obispo titular de Auca el 20 de mayo de 1992, para ejercer como uno de los cuatro obispos auxiliares de Buenos Aires. Posteriormente fue obispo coadjutor de la misma el 3 de junio de 1997. Recibió el cargo de arzobispo de Buenos  Aires el 28 de febrero de 1998. Por entonces no vivía en el palacio cardenalicio, sino en un piso normal y corriente. Iba a trabajar todos los días en autobús. Y se hacía la comida. Durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, el papa Juan Pablo II lo nombró cardenal del título de san Roberto Belarmino. Además es primado de la Argentina.

Miembro de CAL (Comisión para América Latina), la Congregación para el Clero, el Pontificio Consejo para la Familia, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Consejo Ordinario de la Secretaría General para el Sínodo de los Obispos, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Aficionado a la de Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal y Fiodor Dostoievski  y amante de la ópera. Con prestigio por sus dotes intelectuales y dentro del Episcopado argentino es considerado un moderado entre los prelados más conservadores y la minoría "progresista".

Lavó los pies a enfermos de sida, comió con los pobres. Criticó duramente el capitalismo, el consumismo y la lógica perversa de la economía de mercado. Siendo cardenal se opuso al proyecto de Ley de Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo. Jesuita ortodoxo en cuestiones dogmáticas. El 9 de julio de 2010, días antes de su aprobación, se hizo pública una nota suya calificando como una «guerra de Dios» dicho proyecto, que contemplaba que las personas homosexuales pudieran contraer matrimonio y adoptar niños. Ademas choco en otras ocasiones con los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, con sus críticas por la corrupción y la pobreza.

Miembro de la Conferencia Episcopal Argentina, de la cual fue presidente en dos ocasiones, y CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano).En la Santa Sede fue miembro de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos; de la Congregación para el Clero; de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica; del Pontificio Consejo para la Familia y de la Pontificia Comisión para América Latina.

Fue mencionado como uno de los prelados mejor posicionados para suceder a Juan Pablo II, siendo el principal rival de Ratzinger en el Cónclave de 2005. En marzo de 2013, Jorge Bergoglio fue uno de los dos cardenales argentinos que participan del cónclave para elegir al sucesor del Papa Benedicto XVI.

Tras al menos cuatro votaciones y dos fumatas negras, los 115 cardenales electores, inclinaron la votación a su favor y el 13 de marzo de 2013 fue elegido el Papa 266. Se impuso el nombre de Francisco I, convirtiéndose en el primer latinoamericano y el primer miembro de la compañía de Jesús en dirigir la Iglesia católica. La fumata blanca se alzó sobre el cielo de Roma a las 19.08.

Ordenación
13 de diciembre de 1969
Consagración episcopal
27 de junio de 1992
Proclamación cardenalicia
21 de febrero de 2001
Papa de la Iglesia católica
13 de marzo de 2013

Obras
1982: Meditaciones para religiosos
1986: Reflexiones sobre la vida apostólica
1992: Reflexiones de esperanza
1998: Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro
2003: Educar: exigencia y pasión
2004: Ponerse la patria al hombro
2005: La nación por construir
2006: Corrupción y pecado
2006: Sobre la acusación de sí mismo
2007: El verdadero poder es el servicio
2012: Mente abierta, corazón creyente
=
Fuente: buscabiografias.com

Escudo Pontificio de Francisco

“miserando atque eligendo”
 
EL ESCUDO
En los rasgos, esenciales, el Papa Francisco ha decidido conservar su escudo anterior, elegido desde su consagración episcopal y caracterizado por una sencillez lineal.
 
Sobre el escudo, azul, se hallan los símbolos de la dignidad pontificia, iguales a los que deseó el predecesor, Benedicto XVI (mitra entre llaves de oro y plata, entrelazadas por un cordón rojo). En lo alto se refleja el emblema de la Orden de procedencia del Papa, la Compañía de Jesús: un sol radiante y llameante con las letras, en rojo, IHS, monograma de Cristo. Encima de la letra h se halla una cruz; en la punta, los tres clavos en negro.
 
En la parte inferior se contempla la estrella y la flor de nardo. La estrella, según la antigua tradición heráldica, simboliza a la Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia; la flor de nardo indica a san José, patrono de la Iglesia universal. En la tradición iconográfica hispánica, en efecto, san José se representa con un ramo de nardo en la mano. Al incluir en su escudo estas imágenes el Papa desea expresar su especial devoción hacia la Virgen Santísima y san José.
 
EL LEMA
El lema del Santo Padre Francisco procede de las Homilías de san Beda el Venerable, sacerdote (Hom. 21; CCL 122, 149-151), quien, comentando el episodio evangélico de la vocación de san Mateo, escribe: «Vidit ergo Iesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me (Vio Jesús a un publicano, y como le miró con sentimiento de amor y le eligió, le dijo: Sígueme)».
 
Esta homilía es un homenaje a la misericordia divina y se reproduce en la Liturgia de las Horas de la fiesta de san Mateo. Reviste un significado particular en la vida y en el itinerario espiritual del Papa. En efecto, en la fiesta de san Mateo del año 1953, el joven Jorge Bergoglio experimentó, a la edad de 17 años, de un modo del todo particular, la presencia amorosa de Dios en su vida. Después de una confesión, sintió su corazón tocado y advirtió la llegada de la misericordia de Dios, que, con mirada de tierno amor, le llamaba a la vida religiosa a ejemplo de san Ignacio de Loyola.
 
Una vez elegido obispo, monseñor Bergoglio, en recuerdo de tal acontecimiento, que marcó los inicios de su total consagración a Dios en Su Iglesia, decidió elegir, como lema y programa de vida, la expresión de san Beda miserando atque eligendo, que también ha querido reproducir en su escudo pontificio.
=
Fuente: vatican.va

marzo 10, 2013

San Simplicio, Papa

San Simplicio, Papa 
Marzo 2 - 3 - 10

47 -San Simplicio: Tivoli; Marzo 3, 468 - Marzo 10, 483.
Nació en Tivoli. Elegido el 3.III.468, murió el 10.III.483. Bajo su pontificado ocurrió la caída del Imperio de Occidente y el cisma que ocasionó la fundación de las iglesias de Armenia, Siria, Egipto (Copti). Regularizó la distribución de las limosnas a los peregrinos y a las nuevas iglesias.
Martirologio Romano: En Roma junto a San Pedro, san Simplicio, papa, que en el tiempo de las invasiones de Italia y de la Urbe por parte de los bárbaros, confortó a los afligidos, animó a la unidad de la Iglesia y fortaleció la fe. (468-483). M. 483.

Natural de Tívoli, en el campo de Roma. Es hijo de Castino. Le vemos formando parte del clero romano y sucediendo al papa san Hilario en la Sede de Roma, en marzo del año 467.

Le toca vivir y ser Supremo Pastor en un tiempo difícil por la herejía y la calamidad dentro de la Iglesia que aparece como inundada por el error. En Occidente, Odaco se ha hecho dueño de Italia y es arriano como los godos en las Galias, los de España y los vándalos en África; el panorama no es muy consolador, no. Los ingleses aún están en el paganismo. Para Oriente no van mejor las cosas, aunque con otros tonos, en cuanto a la vida de fe: el emperador Zenón y el tirano Basílico favorecen la herejía de Eutiques; los Patriarcas han resultado ambiciosos de poder y las sedes patriarcales son una deseada presa más que un centro de irradiación cristiana. ¡Lamentable estado general de la Iglesia que está necesitando un buen timonel!

El nuevo papa adopta en su pontificado una actitud fundamental: atiende preferente al clero. Procura su reforma, detectando el error y proponiendo el remedio con la verdad sin condescendencias que lo acaricien; muestra perseverancia firme y tesón férreo cuando debe reprimir la ambición de los altos eclesiásticos.

Modera la Iglesia que está en Oriente siendo un muro de contención frente a las ambiciones de poder y dominio que muestra Acacio, Patriarca de Constantinopla, cuando pretendía los derechos de Alejandría y Antioquía. No cedió a las pretensiones del usurpador Timoteo Eluro, ni a las del intruso Pedro el Tintorero. Defendió la elección canónica de Juan Tabenas como Patriarca de Alejandría frente a las presiones de Pedro Mingo protegido por el emperador Zenón.

Gobierna la Iglesia que está en Occidente mandando cartas a otro Zenón -obispo de Sevilla-, encargándole rectitud y alabando su dedicación permanente a la familia cristiana que tiene encomendada. También escribe a Juan, Obispo de Rávena, en el 482, con motivo de ordenaciones ilícitas: «Quien abusa de su poder -le dice- merece perderle». En el año 475 manda a los obispos galos Florencio y Severo corregir a Gaudencio y privar del ejercicio episcopal a los que ordenó ilícitamente al tiempo que da orientaciones para distribuir los bienes de la Iglesia y evitar abusos.

En su diócesis de Roma se comporta como modelo episcopal, entregándose al cuidado de sus fieles como si no tuviera en sus hombros a la Iglesia Universal. Aquí cuida especialmente la instrucción religiosa de los fieles, facilita la distribución de limosnas entre los más pobres y dicta normas para atender primordialmente la administración del bautismo. Aún tuvo tiempo para dedicar el primer templo en el occidente a San Andrés, el hermano del apóstol Pedro, iuxta sanctam Mariam o iuxta Praesepe, sobre el monte Esquilino.

También convocó un concilio para explicitar la fe ante los errores que había difundido Eutiques, equivocándose en la inteligencia de la verdad, pues, en su monofisismo, sólo admitía en Cristo la naturaleza divina con lo que se llegaba a negar la Redención.

Los datos exactos de su óbito no están aún perfectamente esclarecidos, si bien se conoce que fue en el mes de Febrero del año 483. Sus reliquias se conservan en Tívoli.

Los contemporáneos del santo conocieron bien la austeridad de su vida y su constante oración hasta el punto de afirmar que rezó como un monje y se mortificó como un solitario del desierto. Sin esos medios su labor de servicio a la Iglesia hubiera resultado imposible.
=
Fuente: Archidiócesis de Madird

marzo 04, 2013

San Lucio I, Papa y Mártir

San Lucio I, Papa y Mártir
Marzo  5 (calendario anterior 4)

22 -San Lucio I: Roma; Junio 25, 253-Marzo 5, 254.

Nació en Roma. Mártir. Elegido el 25-VI-253, murió en el 254. De rigurosas costumbres prohibió la cohabitación entre hombres y mujeres que no fuesen consanguíneos, impuso a los eclesiásticos de no convivir con las diaconisas que le daban hospitalidad por sentimientos caritativos.
Martirologio Romano: En Roma, en la vía Apia, en el cementerio de Calixto, sepultura de san Lucio, papa, sucesor de Cornelio, que sufrió el exilio por la fe de Cristo y fue, en tiempos angustiosos, eximio confesor de la fe, actuando con moderación y prudencia. 254.
Roma († 254) Nació en Roma. Al poco tiempo de ser elegido fue exiliado no se sabe bien dónde, pero pudo regresar a Roma gracias a la benevolencia del emperador Valeriano.

En su breve pontificado luchó contra el laxismo de las costumbres al que muchos eclesiásticos se habían entregado. Se hizo cada vez más frecuente la costumbre de la cohabitación de diaconisas y clérigos, con fines de caridad y asistencia. Igual de frecuentes eran las debilidades.

Lucio prohibió esa convivencia, y extendió también a los laicos el veto a vivir con mujeres fuera del matrimonio, de no ser éstas familiares muy próximas. Prescribió además que el papa, en sus viajes para las sagradas funciones, estuviese acompañado por tres diáconos y por lo menos dos sacerdotes.
Lucio murió de muerte natural y fue enterrado en la cripta de los papas del Cementerio de S. Calixto. Hoy yace en la iglesia romana de S. Cecilia.
=
Fuente: oremosjuntos.com
Etimológicamente: Lucio = nacido con la primera luz, es de origen latino.

Fue Pontífice de 253-254; murió en Roma el 5 de marzo de 254. Después de la muerte del Papa San Cornelio, quien murió en el exilio en el verano del 253, Lucio fue elegido para tomar su lugar, y fue consagrado Obispo de Roma. Nada se sabe de la vida temprana de este Papa antes de su elevación. De acuerdo con el libro "Liber Pontificalis", era romano de nacimiento y su [[padre] se llamaba Porfirio. No se sabe de dónde el autor obtuvo esta información. Todavía continuaba la persecución de la Iglesia bajo el Emperador Gallo durante la cual Cornelio había sido desterrado. Lucio también fue enviado al exilio pronto después de su consagración, pero en un corto tiempo, presuntamente cuando Valeriano fue designado emperador, a él le fue permitido regresar a su rebaño.

El Catálogo Feliciano, cuya información se encuentra en el "Liber Pontificalis", nos informa del exilio y del milagroso retorno de Lucio: "Hic exul fuit et postea nutu Dei incolumis ad ecclesiam reversus est." San Cipriano, quien escribió una carta (perdida) de felicitaciones a Lucio en su elevación a la Santa Sede y sobre su exilio, envió una segunda carta de felicitaciones para él y sus acompañantes en el exilio, como también a toda la Iglesia Romana (ep. LXI, ed. Hartel, II, 695 sqq.).

La carta comienza: “Querido Hermano, hace muy poco tiempo te ofrecimos nuestras felicitaciones, cuando Dios te exaltó a gobernar Su Iglesia y te concedió la doble gloria de confesor y obispo. De nuevo te felicitamos a ti, a tus acompañantes y a toda la congregación; con esto, debido a la bondadosa y poderosa protección de nuestro Dios, Él te ha guiado de regreso con alabanzas y gloria a Sí mismo, de manera que el rebaño pueda recibir de nuevo a su pastor, el barco a su piloto y la gente a un director que los gobierne y les muestre abiertamente que fue el designio de Dios que permitió tu destierro, no para que el obispo exiliado fuera privado de su Iglesia, sino más bien para que regresara a su Iglesia con mayor autoridad”.

Cipriano continúa, refiriéndose a los tres niños hebreos en el horno ardiente, que el regreso del exilio no aminoraba la gloria de la confesión, y que la persecución, la cual iba dirigida sólo contra los confesores de la Iglesia verdadera, comprobaba cuál era la Iglesia de Cristo. En conclusión, él describe la felicidad de la Roma cristiana ante la llegada de su pastor. Cuando Cipriano afirma que Dios por medio de la persecución buscó “hacer avergonzar y silenciar a los herejes” y así probar dónde estaba la Iglesia, quién era su único obispo elegido por el designio de Dios, quiénes eran sus presbíteros sujetos al obispo en la gloria del sacerdocio, quiénes eran la verdadera gente de Cristo, unidos a Su rebaño por un amor excepcional, quiénes eran los oprimidos por sus enemigos, y al mismo tiempo dónde estaban aquellos que el Diablo protege como suyos, refiriéndose obviamente a los novacianos. El Cisma de Novaciano, a través del cual se presentó como antipapa, en oposición a Cornelio, todavía continuaba en Roma bajo Lucio.

En referencia a la confesión y a la restauración de los “Lapsi" (caídos), Lucio se adhirió a los principios de San Cornelio y de San Cipriano. De acuerdo con el testimonio del último, contenido en una carta al Papa San Esteban I (ep. LXVIII, 5, ed. Hartel, II, 748), Lucio, así como Cornelio, había expuesto su opinión por escrito: "Illi enim pleni spiritu Domini et in glorioso martyrio constituti dandam esse lapsis pacem censuerunt et poenitentia acta fructum communicationis et pacis negandum non esse litteris suis signaverunt." (Para ellos, llenos del Espíritu Santo de Dios y confirmado en glorioso martirio, juzgaron que el perdón debe ser otorgado a los Lapsi, y dieron a entender en sus cartas que, que cuando éstos hayan realizado la penitencia, no se les debe negar el gozo de la comunión y de la reconciliación.) Lucio murió a principios de marzo del año 254.

En el "Depositio episcoporum" el "Cronógrafo de 354" da la fecha de su muerte como el 5 de marzo, el "Martyrologium Hieronymianum" como el 4 de marzo. La primera fecha es probablemente la correcta. Quizás Lucio murió el 4 de marzo y fue enterrado el 5 de marzo. De acuerdo al "Liber Pontificalis" este Papa fue decapitado en tiempos de Valeriano, pero este testimonio no puede ser comprobado.

Es verdad que Cipriano en la antedicha carta a Esteban (ep. LXVIII, 5) le da a él, como también Cornelio, el titulo honorario de mártir: "servandus est enim antecessorum nostrorum beatorum martyrum Cornelii et Lucii honor gloriosus" (pues debe ser preservada la memoria gloriosa de nuestros predecesores los santos mártires Cornelio y Lucio); pero probablemente esto fue un relato del corto destierro de Lucio. Cornelio, quien murió en el exilio, fue honrado como mártir por los romanos después de su muerte; pero no así Lucio. En el calendario romano de fiestas del "Cronógrafo de 354" él es mencionado en el "Depositio episcoporum", y no bajo el encabezado de "Depositio martyrum". Sin embargo, su memoria fue particularmente honrada, como aclara la aparición de su nombre en el "Martyrologium Hieronymianum". Es cierto que Eusebio sostiene (Hist. Eccl., VII, 10) que Valeriano favorecía a los cristianos al principio de su reinado. El primer edicto de persecución del emperador apareció sólo en el año 257.

Lucio fue enterrado en un compartimiento de la bóveda papal en las catacumbas de San Calixto. En la excavación de la bóveda, De Rossi encontró un fragmento grande del epitafio original, el cual sólo da el nombre del Papa en griego: LOUKIS. La losa está quebrada justo atrás de la palabra, así que con toda probabilidad no había nada más escrito excepto el titulo EPISKOPOS (obispo). Las reliquias del santo fueron trasladadas por el Papa San Paulo I (757-767) a la Iglesia de San Silvestre en Capita, o por el Papa San Pascual I (817-824) a la Basílica de San Práxedes [Marucchi, "Basiliques et eglises de Rome", Roma, 1902, 399 (inscripción en San Silvestre), 325 (inscripción en San Práxedes)].

El autor del "Liber Pontificalis" ha atribuido desautorizadamente a San Lucio un decreto, de acuerdo con el cual dos sacerdotes y tres diáconos deben acompañar siempre al obispo para ser testigos de su vida virtuosa: "Hic praecepit, ut duo presbyteri et tres diaconi in omni loco episcopum non desererent propter testimonium ecclesiasticum." Tal medida debió ser necesaria bajo ciertas condiciones en un periodo posterior; pero en época de Lucio esto era increíble.

Este supuesto decreto indujo una falsificación posterior para inventar otro decreto apócrifo y se lo atribuyeron a Lucio. Es también fabricada la historia en el "Liber Pontificalis" que Lucio, cuando era llevado a la muerte, dio al archidiácono Esteban poder sobre la Iglesia.
=

marzo 01, 2013

San Félix III, Papa

San Félix III, Papa 
Marzo 1

48 -San Félix III (II): Roma; Marzo 13, 483 -Marzo 1, 492.
Nació en roma. Elegido el 13.III.483, murió el 1.III.492. Trató de establecer la paz en Oriente. Tuvo hijos uno de los cuales fue el padre del famoso San Gregorio Magno. Fue considerado erróneamente Félix II un santo mártir.

Legado: trató de realizar la paz en Medio Oriente
Martirologio Romano: En la basílica de San Pablo de Roma, en la vía Ostiense, san Félix III, papa, que fue antepasado del papa san Gregorio I Magno (492).


Etimológicamente: Félix = Aquel que es feliz, es de origen latino.

Nace de una familia senatorial romana, y se dice que es descendiente de San Gregorio el Magno. Sobre la vida de Félix nada se conoce con certeza hasta que en 483 sucede a San Simplicito en la Cátedra de San Pedro. En este tiempo la Iglesia estaba en medio de su largo conflicto con la herejía de Eutiques. El año anterior el Emperador Zenón decreta el Henoticon (o instrumento de unión), donde declara que ningún símbolo de la fe debe de ser recibido, exceptuando el de Nicea con las adiciones del 381. Lo hizo según las sugestiones de Acacio, el perfidioso Patriarca de Constantinopla. El edicto trataba de sellar la reconciliación entre los católicos y los eutiquianitas, pero causa más conflictos que nunca y divide la Iglesia Oriental en tres o cuatro facciones.

Mientras los Católicos en todas partes rechazaban el edicto, el Emperador removía a los Patriarcas de Antioquia y Alejandría de sus Sedes. Pedro el Batanero, un notorio hereje, nuevamente infringe en la Sede de Antioquia, y Pedro III (“Peter Mongus”), quien era el verdadero causante de las dificultades durante el pontificado de Félix, tomaba la sede de Alejandría. En su primer sínodo Félix excomulga a Pedro el Batanero, al que Acacio ya había condenado en un sínodo en Constantinopla. En 484, Félix excomulga a Pedro III, acto que causa un cisma entre Occidente y Oriente que no fue sanado por treinta y cinco años. Este Pedro, siendo oportunista y de ingeniosa disposición, se congracia con el emperador y con Acacio, al suscribírse al Henoticon. Y para el desagrado de muchos obispos Acacio nuevamente lo admite en comunión.

Félix, habiendo convenido un sínodo, envía legados al emperador y a Acacio, pidiéndoles que expulsaran a Pedro III de Alejandría y que Acacio personalmente fuera a Roma a explicar su conducta. Los legados fueron detenidos y encarcelados. Posteriormente, incitados mediante amenazas y promesas, entran en comunión con los herejes al distintivamente mencionar el nombre de Pedro III en la lectura de los trisagios litúrgicos. Cuando Simeón, uno de los monjes de Acaemeti, informa en Roma la traición, Félix convoca un sínodo de setenta y siete obispos en la Basílica de Letrán, donde Acacio y los legados papales son excomulgados. Apoyado por el emperador, Acacio ignora la excomunión, remueve el nombre del Papa de los trisagios litúrgicos y permanece en su Sede hasta su muerte, evento que sucede uno o dos años después.

Flaviano, su sucesor, envía mensajeros a Félix asegurándole que no estaría en comunión con Pedro III. Pero al Papa percatarse que esto no era cierto, continua el cisma. Eutimio, el sucesor de Flaviano, al morir Pedro III también procura la comunión con Roma. Pero el Papa se rehúsa, ya que Eutimio no removía los nombres de sus dos predecesores de los trisagios litúrgicos. Este cisma, conocido como el cisma de Acacio, no fue sanado hasta el 518 durante el reino de Justiniano.

En África los vándalos arrianos, Genserico y su hijo Hunerico, han perseguido la Iglesia por mas de 50 años y expulsan a muchos católicos al exilio. Cuando se restaura la paz, muchos de aquellos que por temor cayeron en la herejía y habían sido rebautizados por los arrianos deseaban retornar a la Iglesia. Al ser rechazados por los que estuvieron firmes, apelaron a Félix. En 487 este convoca un sínodo y envía una carta a los obispos de África estipulando las condiciones para el retorno de estos. Félix muere el 492, habiendo reinado ocho años, once meses y veintidós días.
=
Fuente: ACI Prensa

febrero 28, 2013

Benedicto XVI, Papa Emérito

Benedicto XVI
Joseph Ratzinger

265- Benedicto XVI. El Cardenal Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927. Hasta la muerte de Juan Pablo II era miembro de la Secretaría de Estado; de las Congregaciones Iglesias Orientales, Culto Divino y Sacramentos, Obispos, Evangelización de los pueblos, Educación católica; así como de los Pontificios Consejos para la Unidad de los cristianos y del de Cultura; de las Comisiones para América Latina y Ecclesia Dei. Recibió por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via Crucis durante la Semana Santa de 2005. Fue elegido Papa el 19 de abril de 2005, convirtiéndose en el Pontífice número 265, susesor de Juan Pablo II "El Grande". Escogió el nombre de Benedicto XVI.
Nació el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn, Baviera, Alemania, en una familia tradicional. Hijo de un policía muy religioso y de una cocinera.
Interrumpió sus estudios al estallar la II Guerra Mundial, durante la cual fue asignado a una unidad antiaérea en Munich siendo miembro de las Juventudes Hitlerianas. En cuanto a la adscripción de Benedicto XVI a la Hitlerjugend, desde 1936 y por la Ley de la Juventud Alemana, la afiliación a esta agrupación juvenil era obligatoria para todos los jóvenes alemanes hasta los dieciocho años.
Cursó estudios en la Escuela Superior de Filosofía y Teología de Freising y en la Universidad de Munich.

En 1951 se ordenó sacerdote, obteniendo el doctorado en Teología dos años después. Desde 1952, fue encargado de Dogmática y Teología en Freising, y posteriormente profesor ordinario en Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona, donde también fue Vicepresidente de esa universidad.

Si algo le marcó fueron las protestas de mayo del 68, frente a las que se alzó como un defensor de la fe frente al marxismo y el ateísmo creciente de la juventud.

Ratzinger apoyó el Concilio Vaticano II en la década de los 60 y su espíritu de convertir a la iglesia en una institución más abierta. El nombre de Ratzinger aparece en todas las polémicas dentro de la Iglesia católica para frenar los intentos de reforma de sus colegas más progresistas. En Alemania, por ejemplo, su nombre va ligado al pulso que mantuvo el cardenal Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, en torno al debate sobre el aborto.

En 1977 comenzó a ejercer como Arzobispo de Munich-Freising llegando ese mismo año a Cardenal de la mano de Pablo VI. Ratzinger fue uno de los máximos valedores para que Karol Wojtyla se alzase proclamado Papa. Quizá por eso acompañó a Juan Pablo II hasta el final de su papado, ejerciendo siempre de guardián de la doctrina, puesto que ha ejercido oficialmente desde 1981, cuando fue nombrado Prefecto para la Congregación de la Doctrina y la Fe. Desde entonces fue también Presidente de la Comisión Teológica Internacional y de la Pontificia Comisión Bíblica.
Desde 1986 presidió la Comisión encargada de elaborar el Catecismo de la Iglesia Católica. Autor de numerosas publicaciones, entre las que destacan "El Nuevo Pueblo de Dios" y "Teoría de los principios teológicos".

El 19 de abril de 2005 el cardenal alemán consiguió reunir los votos necesarios para convertirse en el 265 Pontífice de la Iglesia católica después de un día y medio de deliberaciones del cónclave. Gobierna bajo el nombre de Benedicto XVI. Su primer viaje oficial como Sumo Pontífice fue el 29 de mayo de 2005, cuando visitó el puerto italiano de Bari el día del Corpus Christi para clausurar el Congreso Eucarístico Nacional italiano y realizar un encuentro de reconciliación con la Iglesia Ortodoxa Oriental.

El 16 de abril de 2006, en su primer mensaje de Pascua, hizo un llamado por una solución pacífica en el conflicto nuclear con Irán. Fue crítico con la decisión del Presidente George W. Bush de invadir el país alegando que "El concepto de guerra preventiva no aparece en el Catecismo de la Iglesia Católica".

El 12 de septiembre de 2006 se vio envuelto en una controversia al citar al emperador bizantino Manuel II Paleólogo con la frase: "Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba". El asunto provocó disturbios de musulmanes en numerosos países, que el papa trató de aplacar explicando que había habido una "malinterpretación" de sus palabras.

El 11 de febrero de 2013 se anuncia que el Papa Benedicto XVI decidió abandonar el pontificado el 28 de febrero siguiente. "He llegado a la certeza -aseguró el Papa- de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino". Después de retirarse de la Ciudad del Vaticano, 115 cardenales eligieron el 13 de marzo de 2013 al argentino Jorge Mario Bergoglio, como el Papa Francisco.

Quedando como: "Papa Emérito"
=
Fuente: buscabiografias.com

San Hilario, Papa

San Hilario, Papa
Febrero 28 (29)


46 -San Hilario: Serdeña; Noviembre 19, 461- Febrero 29, 468.
Nació en Caller. Elegido el 19.XI.461, murió el 29.II.468. Continuó la acción política de su predecesor. Estableció que para ser sacerdotes era necesario una profunda cultura y que pontífices y obispos no podían designar sus sucesores. Estableció un Vicariato en España.


Legado: Estableció a los sacerdotes y pontífices no elegir a sus sucesores

Martirologio Romano: En Roma, en la vía Tiburtina, sepultura de san Hilario, papa, que escribió cartas sobre la fe católica, con las que confirmó los concilios de Nicea, Éfeso y Calcedonia, enalteciendo el primado de la Sede Romana (468).

En los años bisisestos se celebra el día 29 en lugar del 28.

Hilarus, natural de Cerdeña.
Cuando sólo era diácono tuvo una intervención muy especial en el concilio de Éfeso actuando como legado del papa san León I el Magno, en el 449. No firma la deposición de san Flaviano, patriarca de Constantinopla. Tan mal se pusieron las cosas en aquél concilio – el del latrocinio– que llegó a temer las iras de los adversarios y huyó llevando la apelación de Flaviano al papa. (Este texto se descubrió en el 1882). Desde Roma escribe a la emperatriz Pulqueria dándole información precisa de lo ocurrido. También intervino en la cuestión controvertida entre griegos y latinos sobre la fijación de la fecha común para celebrar la fiesta de la Pascua.

Hilario sucedió al papa san León en la Sede de san Pedro a finales del 461. Y en los siete años que duró su pontificado gobernó la Iglesia dedicándose por entero y con firmeza a asentar principios teóricos y prácticos en materia de disciplina y jurisdicción. Era la puesta en marcha de ese funcionamiento interno que la Iglesia había de ir tejiendo en el tiempo buscando el bien de los pastores y de los fieles y para la mejor difusión del Evangelio. De modo especial hubo de intervenir en la corrección de abusos por parte de altos eclesiásticos en las Galias, como es el caso del obispo Hermes, usurpador de la sede narbonense, sin mediación del arzobispo Leoncio.

También tomó decisiones en el caso de Mamerto, en Viena, que consagraba obispos sin conocimiento del metropolitano. Y para no ser menos, corrigió igualmente abusos cometidos en España, en la provincia Tarraconense, donde algún obispo abandonó a su grey y fijó arbitrariamente su residencia en lugar diferente, algún otro interfería en labores pastorales ajenas y además existían consagraciones ilegales de obispos. El deseo que el papa expresa en la carta dirigida a Leoncio es trabajar "en pro de la universal concordia de los sacerdotes del Señor, procuraré que nadie se atreva a buscar su propio interés, sino que todos se esfuercen en promover la causa de Cristo".

En estos asuntos solía usar una forma colegiada de gobernar inclinándose a promover encuentros de obispos, más o menos numerosos, que le asesoraran sobre las cuestiones difíciles, le ayudaran a mirar cada problema desde distintos ángulos y le proporcionaran elementos de juicio suficientes para poder tomar decisiones justas con el ministerio y con las personas.

En Roma fomentó el culto, edificó capillas en la basílica constantiniana de Letrán, construyó un monasterio dedicado a san Lorenzo y dejó testimonio de la devoción agradecida que profesó al Apóstol y evangelista san Juan a quien atribuyó siempre la gracia de haber sido librado de la ira de los hombres, cuando el Latrocinio de Éfeso.
Murió el último día de febrero del año 468.

San Hilario conocía bien al hombre; ese espíritu humano que es proclive a pactar con la soberbia, la comodidad, el afán de poder y el bien que reportan las riquezas; eso tan común de lo que no están exentos ni los jerarcas de ayer, ni los de hoy. Su fortaleza de entonces con disposiciones claras, supongo que ayudará a los que profetizan, santifican y mandan a estar bien vigilantes en su esfuerzo personal de fidelidad al Evangelio. De ese modo no hay peligro de que el servicio a la Iglesia que comporta el ministerio se pervierta convirtiéndose en instrumento de lucro personal.
=
Fuente: Archidiócesis de Madrid

Escudo Pontificio de Benedicto XVI


Desde la Edad Media, los escudos de armas se hicieron de uso común para los guerreros y para la nobleza; por eso, se fue desarrollando un lenguaje muy articulado que regula y describe la heráldica civil. Paralelamente, también para el clero se formó una heráldica eclesiástica, que sigue las reglas de la civil para la composición y la definición del escudo, pero que inserta alrededor símbolos e insignias de índole eclesiástica y religiosa, según los grados del orden sagrado, de la jurisdicción y de la dignidad.

Es tradición, al menos desde hace ocho siglos, que también los Papas tengan su propio escudo personal, así como simbolismos propios de la Sede apostólica. De modo especial en el Renacimiento y en los siglos sucesivos, se solía decorar con el escudo del Sumo Pontífice felizmente reinante todas las principales obras realizadas por él. En efecto, los escudos papales aparecen en obras de arquitectura, en publicaciones, en decretos y en documentos de diversos tipos.

A menudo los Papas adoptaban el escudo de su familia, si existía, o componían un escudo con simbolismos que indicaban su ideal de vida, que hacían referencia a hechos o experiencias pasadas, o que aludían a elementos vinculados a su programa de pontificado. Con frecuencia aportaban alguna variante al escudo que habían adoptado como obispos.

También el cardenal Joseph Ratzinger, que al ser elegido Papa tomó el nombre de Benedicto XVI, ha escogido un escudo rico en simbolismos y significados, para legar a la historia su personalidad y su pontificado.

Como es sabido, un escudo lleva en su interior algunos símbolos significativos y está rodeado de elementos que indican la dignidad, el grado, el título, la jurisdicción, etc. El escudo adoptado por el Papa Benedicto XVI es muy sencillo en su composición:  tiene figura de cáliz, que es la forma más utilizada en la heráldica eclesiástica (otra forma es la de cabeza de caballo, como la que adoptó Pablo VI).

En su interior, el escudo del Papa Benedicto XVI ha variado con respecto a su escudo cardenalicio:  ahora es de color rojo, con capas de color oro. En efecto, el campo principal, que es rojo, lleva dos cantones laterales en los ángulos superiores en forma de "capa", que son de color oro. La "capa" es un símbolo de religión. Indica un ideal inspirado en la espiritualidad monástica y, más típicamente, en la benedictina. Varias órdenes o congregaciones religiosas han adoptado la forma con "capas" en su escudo, como por ejemplo los carmelitas y los dominicos, aunque estos últimos lo llevaban sólo en una simbología más primitiva que la actual. Benedicto XIII, Pietro Francesco Orsini (1724-1730), de la Orden de Predicadores, adoptó el "vestido dominicano", que es blanco con una capa de color negro.

El escudo del Papa Benedicto XVI contiene simbolismos que ya había introducido en su escudo de arzobispo de Munich y Freising, y luego en el de cardenal. Sin embargo en la nueva composición están ordenados de modo diverso. El campo principal del escudo es el central, de color rojo.
En el punto más noble del escudo hay una gran concha de color oro, la cual encierra una triple simbología. En primer lugar, tiene un significado teológico: alude a la leyenda atribuida a san Agustín, el cual, al encontrar en la playa a un niño que con una concha quería meter toda el agua del mar en un agujero hecho en la arena, le preguntó qué hacía. El niño le explicó su vano intento, y san Agustín comprendió la referencia a su inútil esfuerzo por tratar de meter la infinitud de Dios en la limitada mente humana. Esa leyenda tiene un evidente simbolismo espiritual, para invitar a conocer a Dios, aunque en  la  humildad  de la inadecuada capacidad humana, acudiendo a la inagotable doctrina teológica.

Además, desde hace siglos, la concha se usa para representar al peregrino: un simbolismo que Benedicto XVI quiere mantener vivo, siguiendo las huellas de Juan Pablo II, gran peregrino por todo el mundo. La casulla que usó en la solemne liturgia del inicio de su pontificado, el domingo 24 de abril, llevaba muy evidente el dibujo de una gran concha.

La concha es también el símbolo que se halla en el escudo del antiguo monasterio de Schotten, en Ratisbona (Baviera, Alemania), al que Joseph Ratzinger se siente espiritualmente muy vinculado.
En la parte del escudo denominada "capa" hay también dos símbolos que proceden de la tradición de Baviera, que Joseph Ratzinger, al ser nombrado arzobispo de Munich y Freising, en 1977, introdujo en su escudo arzobispal. En el cantón derecho del escudo (a la izquierda de quien lo contempla) hay una cabeza  de  moro al natural (o sea, de color marrón), con labios, corona y collar rojos. Es el antiguo símbolo de la diócesis de Freising, erigida en el siglo VIII, que se convirtió en archidiócesis metropolitana con el nombre de Munich y Freising en 1818, después del concordato entre Pío VII y el rey Maximiliano José de Baviera (5 de junio de 1817).

La cabeza de moro no es rara en la heráldica europea. Aparece aún hoy en muchos escudos de Cerdeña y Córcega, así como en varios blasones de familias nobles. También en el escudo del Papa Pío VII, Barnaba Gregorio Chiaramonti (1800-1823), aparecían tres cabezas de moro. Pero el moro en la heráldica de Italia en general lleva alrededor de la cabeza una banda blanca, que indica al esclavo ya liberado, y no está coronado, mientras que sí lo está en la heráldica germánica.
En la tradición bávara, la cabeza de moro aparece con mucha frecuencia, y se denomina caput ethiopicum o moro de Freising.

En el cantón izquierdo del escudo (a la derecha de quien lo contempla) hay un oso, de color marrón (al natural), que lleva una carga en el lomo. Una antigua tradición narra que el primer obispo de Freising, san Corbiniano (que nació hacia el año 680 en Chartres, Francia, y murió el 8 de septiembre del 730), al realizar un viaje a Roma a caballo, mientras atravesaba un bosque, fue atacado por un oso, que mató a su caballo. El santo obispo no sólo logró amansar al oso, sino que también lo cargó con su equipaje, obligándolo a acompañarle hasta Roma. Por eso, el oso está representado con una carga en el lomo. La simbología es fácil de interpretar:  el oso domesticado por la gracia de Dios es el mismo obispo de Freising, y la carga es el peso del episcopado que lleva sobre él.

Por eso, el escudo del emblema papal puede describirse ("blasonado") de acuerdo con el lenguaje heráldico de la siguiente manera:  "De color rojo, con capas de color oro, y con una concha también de color oro; en la capa derecha, una cabeza de moro al natural, con corona y un collar rojos; en la capa izquierda, un oso al natural, de lampazo, con una carga de color rojo, atada con cintas negras".
Como hemos descrito, el escudo contiene en su interior los símbolos relacionados con la persona a la que pertenece, con su ideal, con sus tradiciones, con su programa de vida y con los principios que lo inspiran y guían. En cambio, los diversos símbolos del grado, de la dignidad y de la jurisdicción de la persona aparecen en torno al escudo.

Desde tiempo inmemorial, es tradición que el Sumo Pontífice lleve en su emblema, alrededor del escudo, las dos llaves "cruzadas" (al estilo de la cruz de san Andrés), una de color oro y otra de color plata. Varios autores las interpretan como los símbolos de los poderes espiritual y temporal. Aparecen detrás del escudo, o por encima de él, con cierto relieve.

El evangelio de san Mateo narra que Cristo dijo a Pedro:  "A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16, 19). Así pues, las llaves son el símbolo típico del poder dado por Cristo a san Pedro y a sus sucesores; y por eso con razón aparecen en todos los escudos papales.
En la heráldica civil siempre hay por encima del escudo una prenda para cubrir la cabeza, por lo general una corona. También en la heráldica eclesiástica aparece normalmente una prenda para cubrir la cabeza, evidentemente de tipo eclesiástico. En el caso del Sumo Pontífice, ya desde los tiempos antiguos, aparece una "tiara". Al inicio era un tipo de "birrete" cerrado. En 1130 fue acompañado por una corona, símbolo de la soberanía sobre los Estados de la Iglesia. Bonifacio VIII, en el año 1301, en tiempos del enfrentamiento con el rey de Francia Felipe el Hermoso, añadió una segunda corona para significar su autoridad espiritual por encima de la civil. Y Benedicto XII, en el año 1342, añadió una tercera corona, para simbolizar la autoridad moral del Papa sobre todos los monarcas civiles y reafirmar la posesión de Aviñón. Con el tiempo, al perder sus significados de carácter temporal, la tiara de plata con las tres coronas de oro se usó para representar los tres poderes del Sumo Pontífice:  orden sagrado, jurisdicción y magisterio.

En los últimos siglos, los Papas usaron la tiara en los pontificales solemnes, y especialmente en el día de la "coronación", al inicio de su pontificado. Pablo VI utilizó para esa función una preciosa tiara que le regaló la diócesis de Milán (esa misma diócesis le había regalado una a Pío XI), pero luego la destinó a obras de beneficencia e inició la costumbre de usar una simple "mitra", aunque a veces enriquecida con decoraciones o piedras preciosas. Sin embargo, dejó la "tiara" juntamente con las llaves cruzadas como símbolo de la Sede apostólica.

Con razón, la ceremonia con la que el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha iniciado solemnemente su pontificado, el pasado domingo 24 de abril, no se ha llamado "coronación", como se decía en el pasado, pues la plena jurisdicción del Papa comienza en el momento de su aceptación de la elección hecha por los cardenales en el Cónclave y no con una coronación, como sucede con los monarcas civiles. Por eso, esa ceremonia se llama simplemente solemne inicio de su ministerio petrino.
El Santo Padre Benedicto XVI decidió no poner ya la tiara en su emblema personal oficial, sino sólo una simple mitra, que por tanto ya no tiene encima una pequeña esfera y una cruz, como sucedía con la tiara. La mitra pontificia representada en su escudo, como recuerdo del símbolo de la tiara, es de color plata y tiene tres franjas de color oro (los tres poderes citados:  orden, jurisdicción y magisterio), unidos verticalmente entre sí en el centro para indicar su unidad en la misma persona.
En cambio, un símbolo totalmente nuevo en el escudo del Papa Benedicto XVI es la presencia del "palio". No es tradición, al menos reciente, que los Sumos Pontífices lo representen en su escudo. Con todo, el palio es la típica insignia litúrgica del Sumo Pontífice, y aparece con mucha frecuencia en antiguas representaciones papales. Indica la misión de pastor del rebaño a él encomendada por Cristo.

En los primeros siglos, los Papas usaban una verdadera piel de cordero sobre el hombro. Luego se introdujo la costumbre de usar una banda de lana blanca, tejida con pura lana de corderos criados con ese fin. La banda llevaba algunas cruces, que en los primeros siglos eran de color negro, o a veces rojo. Ya en el siglo IV el palio era una insignia litúrgica propia y típica del Papa.

La imposición del palio, por parte del Papa, a los arzobispos metropolitanos comenzó en el siglo VI. La obligación que tenían estos de pedir el palio después de su nombramiento está atestiguada desde el siglo IX. En la larga y famosa serie iconográfica de los medallones que en la basílica de San Pablo extramuros reproducen la efigie de todos los Papas de la historia (aunque en el caso de los más antiguos sus rasgos están idealizados), muchísimos Sumos Pontífices están representados con el palio, especialmente todos los que van del siglo V al XIV.

Así pues, el palio no sólo es símbolo de la jurisdicción papal; también es signo explícito y fraterno de compartir esta jurisdicción con los arzobispos metropolitanos y, mediante estos, con sus obispos sufragáneos. Por tanto, es signo visible de la colegialidad y de la subsidiariedad. También varios patriarcas orientales usan una forma antiquísima, muy semejante al palio, llamada omophorion.
En la heráldica en general, tanto civil como eclesiástica (especialmente en los grados inferiores) es costumbre poner bajo el escudo una banda o un pergamino que lleva un lema, o divisa. Con una palabra, o con pocas, expresa un ideal o un programa de vida. El cardenal Joseph Ratzinger tenía en su escudo arzobispal y cardenalicio el lema:  "Cooperatores Veritatis". Esa sigue siendo su aspiración y programa personal, pero ya no aparece en el escudo papal, según la común tradición de los escudos de los Sumos Pontífices en los últimos siglos. Todos recordamos cómo Juan Pablo II citaba a menudo su lema:  "Totus tuus", aunque no figurara en su escudo papal. La falta de un lema en el escudo del Papa no significa falta de programa, sino una apertura sin exclusión a todos los ideales que derivan de la fe, de la esperanza y de la caridad.
=
Mons. Andrea CORDERO LANZA DI MONTEZEMOLO
Nuncio apostólico
Fuente: vatican.va

febrero 11, 2013

San Gregorio II, Papa

San Gregorio II, Papa 
Febrero 11 

89 -San Gregorio II: Roma; Mayo 19, 715-Febrero 11, 731.
Nació en Roma. Elegido el 19.V.715, murió el 11.II.731. En contestación al Edicto de Constantinopla que prohibía el culto de las imágenes ordenando la destrucción, las provincias de Italia se sublevaron contra el ejército de León III. En marcha hacia Roma: la secta de los iconóclasti fue expulsada.


Legado: expulsó a las sectas anticatólicas de Roma
Martirologio Romano: En Roma, en la basílica de San Pedro, sepultura de san Gregorio II, papa, que en los tiempos difíciles bajo el emperador León el Isáurico trabajó en defensa de la Iglesia y del culto de las sagradas imágenes, y envió a san Bonifacio a predicar el Evangelio en tierras de Germania (731).

Etimología: Gregorio = Aquel que esta siempre preparado, es de origen griego.
Los historiadores le llaman el mejor Papa del siglo VIII, y en él se advierte muy bien la paradoja de los pontífices -constructores de puentes, según la etimollogía- que resume de modo espectacular la de todo cristiano obligando a la dualidad de atender a las cosas de este mundo y de no vivir más que para Dios.

Gregorio era romano de nacimiento y ya prestó grandes servicios a la Iglesia bajo los pontificados de Sergio I y Constantino I; a este último le acompañó en un viaje a Oriente como asesor, contribuyendo a resolver de manera pacífica -y desgraciadamente, también provisional- una enconada controversia.

Desde el 715, cuando fue elegido Papa, se desvive por una parte en la doble labor de defensa y de conquista espiritual: reconstruir monasterios como Montecasino, cuna de la orden benedictina, y consolidar las murallas de Roma, pero pensando también en pueblos paganos a los que había que llevar el Evangelio (él fue quien mandó a san Bonifacio a la Germania).

Bifronte tuvo que ser así mismo su actitud política: por el norte los lombardos amenazaban con engullir el papado, por el sur los bizantinos aumentaban sus exigencias, y con el emperador León Isáurico, que favorecía a los iconoclastas, el reto adquiría especial gravedad.

San Gregorio tuvo que jugar arriesgadamente a dos tableros, el humano y el divino, el de la fe y el de la diplomacia, conteniendo a la vez a los bárbaros y a los archicivilizados bizantinos. No sólo Roma o Italia, el orbe entero, la plenitud de la fe y toda la política del mundo pesaban sobre sus hombros, como sobre los de cualquier Papa, cruzando el puente del tiempo hacia la orilla de la eternidad.

=
Fuente: oremosjuntos.com

San Pascual I, Papa

San Pascual I, Papa
Febrero 11


98 -San Pascual I: Roma; Enero 25, 817- Febrero 11, 824.
Nació en Roma. Elegido el 25.I.817, murió el 11.II.824. Recién elegido recibió como regalo por parte de Ludovico II el Pío, la Córsega y Serdeña. Trabajó en el descubrimiento de las catacumbas trasladando mas de 2300 cuerpos: ayudó contra los Sarracenos a los cristianos de Palestina y España.


Legado: ayudó a trasladar a más de 2300 cuerpos ubicadas en las catatumbas de Palestina
Martirologio Romano: En Roma, memoria de san Pascual I, papa, que, llevado por la devoción, trasladó muchos cuerpos de mártires desde las catacumbas a distintas iglesias de la ciudad (824).

Etimología Pascual, nombre masculino cristiano-romano "Paschalis", de origen griego, evoca la celebración religiosa de la Pascua.


Perteneciente a una familia noble, en el momento de su elección como papa ocupaba el cargo de superior del monasterio de San Esteban en Roma y, tras su consagración recibió como presente del hijo de Carlomagno, Ludovico Pío (también llamado Luís el Piadoso), los territorios de Córcega y Cerdeña y la confirmación, mediante el Pactum Ludovicianum, de las donaciones hechas al papado en las décadas precedentes por Pipino el Breve y Carlomagno: Roma, Tuscia, Perúgia, Campania, Tívoli, Exarcado de Rávena, Pentápolis y Sabina), estableciéndose los límites del Estado de la Iglesia, dentro de los cuales el pontífice gozaba de plena soberanía.

Durante su pontificado tuvo que hacer frente a la segunda crisis iconoclasta que desde 814 vuelve a aparecer en Constantinopla, bajo el mandato del emperador bizantino León V, y que debido a las persecuciones sufridas provocó una importante afluencia de monjes griegos a Roma, y que encontraron refugio en los monasterios, recién construidos, de San Práxedes, Santa Cecilia y Santos Sergio y Baco.

En 823, coronó al hijo de Ludovico, Lotario, como emperador corregente con su padre. Durante su pontificado, realizó el traslado de muchas reliquias de mártires a las iglesias y monasterios romanos y prestó ayuda a los cristianos de Palestina y España en sus luchas contra los sarracenos.

Falleció en Roma, el 11 de febrero de 824, mientras comisionados imperiales enviados por Ludovico Pío investigaban la muerte de dos funcionarios papales que, partidarios de primacía del emperador sobre el papa en asuntos terrenales, habían sido asesinados por sirvientes del pontífice.

Pascual, que había sido acusado de haber sido el instigador de dichas muertes negó, bajo juramento cualquier implicación pero quizás debido a esto el pueblo romano se negó a que fuera enterrado en la Basílica de San Pedro por lo que sus restos descansan en la iglesia de San Práxedes.
=
Autor: Xavier Villalta Andrade

febrero 07, 2013

Beato Pio IX, Papa

Beato Pio IX, CCLV Papa 
Febrero 7

255 -Beato Pio IX (Giovanni M. Mastai-Ferretti): Senigallia; Junio 16 (21), 1846 - February 7, 1878.
Juan María Mastai-Ferretti. Nació en Senigalia. Elegido el 21-VI-1846, murió el 7-II-1878. Celebró el 21º Año Santo (1875),  Proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de María (1854) y la Infalibilidad Papal (Durante el Concilio Vaticano I, 1870). Ese mismo año marca el término del poder temporal de los Papas cuando Roma pasa al Reino de Italia como capital.
Martirologio Romano: En Roma, beato Pío IX, papa, que proclamó la verdad de Cristo, a quien estaba íntimamente unido, e instituyó muchas sedes episcopales, promoviendo el culto de la Santísima Virgen María y convocando el Concilio Vaticano I (1878).

Fecha de beatificación: 3 de septiembre de 2000 por el Papa Juan Pablo II.
Pío IX, en el siglo Giovanni Maria Mastai Ferretti, nació el 13 de mayo de 1792 en Senigallia. Fué elegido pontífice el 16 de junio de 1846, suscitando esperanzas en los ambientes patrióticos liberales y católicos: uno de los primeros actos fue la promulgación de una amnistía para los prisioneros políticos y consintió algunas reformas en el Estado Pontificio. En los primeros dos años del pontificado, se ganó el título de papa liberal, patriótico y reformador.

En abril de 1848, cuando era evidente que la masonería internacional fomentaba atentados, revoluciones y desórdenes contra el Papado y las naciones tradicionalmente católicas, Pío IX tomó distancia de las facciones más radicales de los patriotas italianos. A raiz del desencadenamiento de motines insurreccionales en Roma, se trasladó a Gaeta, mientras que en la ciudad eterna se proclamaba poco después, en 1849, la República Romana por parte de Giuseppe Mazzini, Carlo Armellini e Aurelio Saffi. Las iglesias fueron saqueadas mientras Mazzini se incautaba de obras de arte, propiedad de la Iglesia, para pagar a la masonería británica que había anticipado el dinero necesario para tomar Roma.

Gracias a la intervención de las tropas francesas, la República romana cayó y el Papa pudo volver a la capital en 1850. Desde entonces, el Pontífice puso en marcha una política de intransigencia («Non possumus») hacia las exigencias del poder laico, convirtiéndose en el adversario más acérrimo del ala anticlerical de la masonería.


En 1854, proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción y, en el primer Concilio Vaticano (1869_70), el dogma de la infalibilidad papal. En 1864, promulgó la encíclica «Quanta cura», con el anexo del «Sillabus», una lista de enseñanzas prohibidas, con la que la iglesia condenaba los errores del momento y conceptos liberales e iluministas. Con la llegada de la unidad de Italia, el último papa_rey se vió desposeido de las regiones de la Romaña (1859), Umbría, las Marcas (1860) y, en 1870, la misma Roma, con la conocida toma de Porta Pia, el 20 de septiembre, que marcó el fin del poder temporal de los papas.

Desde entonces, la masonería italiana celebra su propia fiesta anual, justamente el 20 de septiembre, en recuerdo de la victoria contra la Iglesia. Los documentos antimasónicos del Pontificado de Pío IX son unos 124 y se subdividen en 11 encíclicas, 61 cartas breves, 33 discursos y alocuciones y documentos de varios dicasterios eclesiásticos. Según Pío IX, todos los males que se abatieron en aquél tiempo sobre la Iglesia y sobre la sociedad provenían del ateismo y del cientismo del siglo XVII, postulado por la masonería y exaltado por la Revolución Francesa. En la encíclica «Qui pluribus» (9/10/1849), Pio IX habla de «hombres ligados por una unión nefanda» que corrompen las costumbres y combaten la fe en Dios y en Cristo postulando el naturalismo y el racionalismo y, sobre todo, poniendo en marcha el conflicto entre ciencia y fe. Otro error atribuido a este círculo de pensadores es el hablar de progreso como un mito y contraponerlo a la fe.

Ante estas acusaciones precisas, la Masonería reaccionó con un desdén violento. En primer lugar, convocó un «Anticoncilio masónico, Asamblea de librepensadores» con la idea de liderar un movimiento internacional dedicado a combatir sin tregua al Vaticano. Entre los escritos que se difundieron para esta convocatoria masónica, había uno que decía «El Anticoncilio quiere luz y verdad, quiere ciencia y razón, no fe ciega, no fanatismo, no dogmas, no hogueras. La infalibilidad papal es una herejía. La religión católica romana es una mentira; su reino es un delito».

En esta situación de beligerancia contínua, Pío IX no perdió el ánimo y siguió su trabajo para compactar la Iglesia en torno a un principio de unidad. Atribuyó gran importancia a la espiritualidad popular, a la relación con los santos, especialmente a María a través del reconocimiento de las apariciones de La Salette y de Lourdes. Dió impulso a procesiones, peregrinaciones y todas las formas de piedad popular. En 1870, inauguró un nuevo modo de elección de obispos y prelados, elegidos no ya preferentemente entre los notables sino entre los sacerdotes comunes, allí donde se manifestasen los méritos pastorales. Su popularidad creció enormemente. Fue obstinado en no aceptar ningún arreglo con el Estado italiano. Murió el 7 de febrero de 1878, pero la masonería trató de perseguirlo encarnizadamente incluso tras la muerte. En la noche del 12 al 13 de julio de 1881, su féretro fue trasladado del Vaticano al cementerio del Verano. La masonería organizó una manifestación irreverente, con lanzamiento de piedras, imprecaciones, blasfemias, y canciones vulgares y obscenas, contra el cortejo fúnebre, que a su vez respondía con la recitación del rosario, los salmos, el oficio de difuntos y pías jaculatorias.

El culmen de la agresión tuvo lugar cuando el cortejo fúnebre pasó por el puente Sant´Angelo. Al grito de «¡muerte al Papa, muerte a los curas!», un grupo de desalmados trató de arrojar el cadáver de Pío IX al Tíber. Pero los católicos apretaron las filas en torno a los restos mortales del pontífice y rechazaron el ataque. A la luz de estos acontecimientos, el reconocimiento de la virtud heroica del nuevo beato hace justicia a una persona de gran espesor humano y a un gran Papa.

Pio IX fue beatificado el 30 de Septiembre del 2000.

La causa de beatificación de Pío IX fue una de las más largas y difíciles de la historia de la Iglesia. Fue puesta en marcha por Pío X, el 11 de febrero de 1907. Relanzada, por Benedicto XV, sin gran éxito, y también Pío XI animó el proyecto. Tras la segunda guerra mundial, la instructoría canónica fue reiniciada por Pío XII, el 7 de diciembre de 1954. Con Pablo VI la causa experimentó importantes avances: se completó la «positio», es decir, la recogida de las actas del proceso canónico, el análisis de la vida del candidato a la santidad, los interrogatorios de los testigos y las evaluaciones de los historiadores y de los teólogos.

El decreto sobre el ejercicio heroico de las virtudes teologales y cardinales fue promulgado por la Congregación para las Causas de los Santos, el 6 de julio de 1985, y aprobado por Juan Pablo II. Entre las virtudes del Pontífice, figuran el amor sin reservas por la iglesia, la caridad y la gran estima por el sacerdocio y los misioneros. El milagro atribuido a Pío IX, verificado por la Consulta de médicos el 15 de enero de 1986, es la curación inexplicable de una religiosa francesa.

Pío IX defendió a los judíos
La campaña contra el Papa Pio IX (1792-1878), alcanzó su colmo con la protesta del gobierno israelita que expresó a la Santa Sede su más profundo descontento por la beatificación de Pío IX ("Jerusalem Post", 3 de septiembre 2000). En relidad como lo recordó Mons. Carlo Liberati, de la Congregación para las Causas de los Santos, en dos entrevistas acordadas a los diarios italianos "Corriere della Sera" y "Avvenire", Pío IX fue "el promotor de la liberación de los judíos del ghetto. Hizo suprimir las labores indignas y humillantes que estaban asignadas a los judíos. Declaró que no eran ´extranjeros´ y ordenó colocar patrullas encargadas de protegerlos contra una rebelión popular que explotó efectivamente contra esta emancipación del ghetto".

En lo que concierne al caso de Edgardo Mortara, el niño judío que, a la edad de dos años en riesgo de morir fue bautizado por una doméstica católica y fue luego educado por la Iglesia contra el parecer de sus padres, Mons. Liberati declaró que "lo que nadie nunca ha querido recordar, es que cuando Edgardo Mortara llegó a la edad de la adolescencia, se le dejó libre de regresar a su casa. Pasó un mes con sus padres pero en seguida decidió quedarse en Roma y hacerse sacerdote. Una vez sacerdote se reconcilió con sus padres. Edgardo Montara fue uno de los primeros testigos que se pronunciaron a favor de la beatificación de Pío IX, haciendo una declaración en el proceso canónico".

El Papa Pío IX permanece incorrupto
El 4 de abril pasado en Roma, en la cripta de la basílica de San Lorenzo al Verano, se desarrolló el reconocimiento del cuerpo del venerable Pío IX que reposa desde el 13 de julio de 1881, tres años después de su muerte acaecida el 7 de febrero de 1878, en el Vaticano. En la ceremonia del acto de reconocimiento de los restos mortales de Pío IX estaban presentes, entre otros, el Postulador de la Causa de Beatificación, Mons. Bruneno Gherardini, S. Emin. el cardenal Jorge Medina Estévez, Pref. de la Congregación para el Culto Divino, el Obispo emérito de Senigallia, Mons. Odo Fusi Pecci, representantes de la Curia Romana, sacerdotes y religiosas venidos inclusive del extranjero.

"Pío IX - escribió Mons. Carlo Liberati - conservado casi perfectamente desde el último reconocimiento, hecho bajo Pío XII, del 25 de octubre al 24 de noviembre de 1956, apareció en toda la serenidad de su humanidad tal como se recuerda en la documentación fotográfica, en la iconografía tradicional y establecida por la descripción hecha de los textos en las actas de procedimiento. Si es permitido referirnos a los análisis de autores y agiógrafos modernos de gran valor, como el inolvidable Piero Bargellini y el P. Domenico Mondrone s.j., hechas para educar e invitar a la santidad, podremos definirlo como un hombre dotado de una gran humanidad y de una impresionante dignidad, hecha aún más significativa por la serenidad del rostro intacto en la majestad silenciosa de la muerte" (Mons. Carlo Liberati, La ricognizione dei resti mortali del venerabile Papa Pio IX en "L´Ossevatore Romano", 9 de abril 2000, p. 4).
=
Fuente: Corazones.org

Estampita y Oración al Beato Pío IX, Papa

Estampita y Oración al Beato Pío IX, Papa