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enero 16, 2023

Novaciano, Antipapa


Novaciano
. (Noviciano, Navaciano). Escritor del siglo III, de la Iglesia latina devenido antipapa del 251 al 258. Negaba a la Iglesia la facultad de perdonar los pecados cometidos después del bautismo. Al ser elegido San Cornelio papa por el clero romano, Novaciano se hizo consagrar por tres obispos de Italia y se constituyó en Antipapa. El novacianismo se caracterizó por su rigor, especialmente en la doctrina penitencial. Llegó a extenderse por toda la Iglesia, desde la Galia y España a EgiptoConstantinopla, y sobrevivió hasta el siglo VIII.

Novaciano (Antipapa)

Novaciano (Frigia, ¿? - † 258) fue un sacerdote romano y antipapa en la época del Papa Cornelio desde 251 hasta 258, fecha de su muerte.


Novaciano habría nacido en Frigia, antigua region de Asia Menor que ocupaba la mayor parte de la peninsula de Anatolia en el territorio que actualmente corresponde a Turquia a mediados del siglo III y en 248 se trasladó a Roma, donde se convirtió al cristianismo.


Las persecuciones de Decio habrian provocado entre los cristianos un elevado numero de apostacias al renunciar a su fe. Estos cristianos apostatas fueron conocidos como lapsis (del latin "caidos") y provocarian un nuevo cisma durante el pontificado de Cornelio.


En efecto, mientras el Papa Cornelio, apoyado por el obispo de Cartago San Cipriano, era partidario de la readmision en el seno de la iglesia de los apostatas, el presbitero romano Novaciano, quien fuese el primer teologo en escribir sus tratados en latin, era totalmente opuesto a dicho perdon ya que opinaba que la iglesia tenia que estar compuesta por santos y por tanto, aquellos que hubiesen pecado mortalmente tenian que ser excluidos.


Descontento con la elección de Cornelio, no reconoció su autoridad. Se hizo nombrar por tres obispos como papa, por lo que se constituyó en antipapa, y dio origen a la doctrina conocida como novacianismo que niega la absolución de los lapsos / lapsis y afirma que la Iglesia no tiene poder para dar la paz a los que renegaron de la fe en la persecución y a los que cometieron algún pecado mortal.


El enfrentamiento de ambas posturas provocó que Novaciano se hiciera nombrar por tres obispos como papa y fundara la Iglesia de los puros (katharoi) que perduraría hasta el siglo VII. Esto hizo que se convocara un sínodo en otoño de 251 en el que se condenó y excomulgó a Novaciano.


Tras dicho concilio y ser declarado antipapa, fue desterrado de Roma y murió en 258, martirizado en el período del emperador Valeriano I (253-260). Sus restos fueron llevados a Roma por sus discípulos.


Su doctrina fue perdiendo adeptos hasta desaparecer en el siglo VII...

Novaciano escribió Tractatus de Trinitate entre otros escritos.


El y sus seguidores fueron excomulgados por el papa Cornelio, siendo considerado hereje por la Iglesia católica. San Cipriano, San Ambrosio y San Paciano impugnaron su doctrina.


agosto 13, 2013

San Hipólito de Roma, Mártir, Presbítero y Antipapa


San Hipólito de Roma, Mártir, Presbítero y Antipapa
 

Agosto 13 - (Iglesia católica)
Enero 30 - (Iglesia ortodoxa)

c. 170 Roma, Fallecimiento c. 236 Cerdeña

Martirologio Romano: Santos mártires Ponciano, Papa, e Hipólito, presbítero, que fueron deportados juntos a Cerdeña, y con igual condena, adornados, al parecer, con la misma corona, fueron trasladados finalmente a Roma, Hipólito, al cementerio de la vía Tiburtina, y el papa Ponciano, al cementerio de Calisto (c. 236).

Hipólito de Roma u obispo Hipólito (latín: Hippolytos episcopus) fue un escritor de la Iglesia cristiana primitiva. Al parecer fue elegido como el primer antipapa en 217, pero murió reconciliado con la Iglesia el 235 como un mártir, por lo que ahora es honrado como un santo.

El misterio que envuelve a la persona y los escritos de Hipólito, uno de los más prolíficos escritores eclesiásticos de los primeros siglos, fue desvelado un poco por primera vez a mediados del siglo XIX por el descubrimiento de su Philosophumena. Asumiendo que este trabajo sea obra de Hipólito, la información dada en él respecto al autor y su época puede combinarse con otras fechas conocidas para tener un esquema de su vida razonable.

Vida
Hipólito debe haber nacido en la segunda mitad del siglo II, probablemente en Roma. Focio lo describe en su Bibliotheca (cod. 121) como un discípulo de Ireneo y a este como discípulo de Policarpo de Esmirna. Pero esto no es seguro, e incluso si lo fuera, no implica necesariamente que Hipólito haya disfrutado a título personal de la enseñanza del célebre obispo galo. Quizás el pasaje apunta simplemente a poner de relieve el vínculo existente entre su sistema teológico con aquel de Ireneo, lo que por otra parte surge fácilmente de sus escritos.

Presbítero de la Iglesia de Roma en la época del Obispo Ceferino, Hipólito se distinguió por su cultura y elocuencia. Fue en esa época que el entonces joven Orígenes, escuchó sus prédicas. Probablemente poco tiempo antes que cuestiones de teología y de disciplina eclesiástica provocaran conflictos directos con Ceferino o con su sucesor Calixto I.

Hipólito acusó al obispo de favorecer la herejía cristológica de los monarquianistas y de dañar la disciplina de la Iglesia por su laxo accionar al permitir el reingreso a la Iglesia a antiguos miembros excluidos en razón de ofensas graves. El resultado fue un cisma y es probablemente por tal razón que Hipólito se alejó de la Iglesia durante unos diez años liderando una congregación separada. Durante las persecuciones del emperador Maximino el Tracio del año 235 , Hipólito y Ponciano, que era entonces papa, fueron exilados a Cerdeña, donde murieron.

Surge de la así llamada "Cronología del año 354" (más precisamente Catalogus Liberianus) que un 13 de agosto, probablemente del año 236, los cuerpos de los exilados fueron enterrados en Roma, el de Hipólito en el cementerio de la Via Tiburtina. Esto lleva a suponer que antes de su muerte fue recibido nuevamente en el seno de la Iglesia. Esto estaría además confirmado por el hecho que desde entonces su memoria es venerada en tanto que santo y mártir.

El papa Dámaso I le dedicó uno de sus famosos epigramas. Prudencio transpuso elementos del mito griego del hijo de Teseo Hipólito, cuyo nombre en griego significa "el que desata los caballos" y que murió según el relato mitológico arrastrado por sus caballos, a su relato sobre la muerte del Santo cristiano. Así, describió de manera conmovedora el cruel suplicio del Hipólito histórico, lo que es casi con certeza una leyenda. Por tales razones, se transformó en el santo patrón de los caballos. Durante la edad media, los caballos enfermos solían ser llevados a St Ippolitts, en Hertfordshire (Inglaterra) donde una Iglesia le había sido consagrada.

En los tiempos que siguieron, poco quedó de la memoria del Hipólito histórico. Ni Eusebio de Cesarea ni Jerónimo de Estridón (San Jerónimo) supieron que el autor tan leído en el Este y el santo romano eran una misma y única persona. Muchos estudiosos estimaban que ello no era probable argumentando que diferentes niveles de desarrollo de la doctrina de la Trinidad eran indicadores de épocas de escritura diferentes. El comentario del "Chronicon Paschale" contiene solo ligeras reminiscencias de los hechos históricos, como el hecho que la sede episcopal de Hipólito estaba situada en Portus en las cercanías de Roma.

En 1551 se encontró una estatua de mármol en un cementerio de la Vía Tiburtina que representaba un hombre sentado: en ambos lados del asiento estaba grabado un ciclo pascual y en la parte anterior figuraban los títulos de numerosos escritos: era la estatua de Hipólito aplicado a su trabajo. Correspondía indudablemente al siglo III. Fue colocada en el Museo Laterano: un registro en la piedra que representaba una tradición perdida.

Obra
La obra de Hipólito es voluminosa y puede compararse en su variedad a la de Orígenes. La misma englobó las esferas de la exégesis, de la homilética, de la apologética y polémica, de la Cronología y del derecho canónico. Sus escritos han llegado hasta nosotros de manera tan fragmentaria que es difícil obtener a partir de ellos una noción exacta y precisa de su importancia intelectual y literaria.

En cuanto a sus trabajos de exégesis, los mejor preservados son el "Comentario sobre el profeta Daniel" y el "Comentario sobre el "Cantar de los Cantares." Pese a algunas imprecisiones en tipología,1 su exégesis se distingue por una cierta sobriedad y sentido de proporción.

Es prácticamente imposible evaluar a Hipólito en tanto que predicador por cuanto las Homilías para la celebración de la Epifanía que figuran con su nombre, le han sido erróneamente atribuidas.

Escribió obras polémicas en contra de los paganos, los judíos y los heréticos. La más conocida de estas es la Refutación de todas las herejías, que llegó a ser conocida bajo el inapropiado título de Philosophumena. De los diez libros que la componían, el segundo y el tercero se perdieron, el libro primero fue durante un largo período editado (bajo el título Philosopizumena) entre escritos de Orígenes, los libros cuarto hasta el décimo fueron descubiertos por el griego Minoides Mynas, sin el nombre del autor, en un convento en el Monte Athos en Armenia.

En la actualidad se admite universalmente que la autoría corresponde a Hipólito y que los los Libros I y IV al X pertenecen a la misma obra.

La importancia atribuida a la obra ha sido sin embargo bastante exagerada: un examen serio de las fuentes utilizadas para la exposición del Gnosticismo demuestra que la información suministrada no es siempre fiable.

En lo que respecta a sus trabajos dogmáticos, aquellos que conciernen a Cristo y al Anticristo nos han llegado de manera completa. Entre otras cosas, incluyen un relato animado de los eventos precedentes el fin del mundo. Fue escrito probablemente en la época de los persecuciones de Septimio Severo (aproximadamente en el año 202).

La influencia de Hipólito se hizo sentir sobre todo en sus trabajos sobre cronología y derecho canónico.

Su "crónica del mundo", una compilación que abarca el período desde la creación del mundo hasta el año 234, ha sido una base para muchos otros trabajos de cronología tanto en el Este como en el Oeste.

En las grandes compilaciones de derecho canónico que tuvieron lugar en el Este a partir del siglo IV, muchos elementos han sido tomados de los escritos de Hipólito. Pero la determinación exacta de cuanto es genuino o reelaborado y/o de lo que le ha sido erróneamente atribuido, está sujeta a controversias, prácticamente insolubles.
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El de San Hipólito es un caso especial dentro de la vida de la Iglesia, pues se trata de un extravagante personaje que siendo antipapa como fue, subió sin embargo a los altares, algo posible gracias a su muerte martirial acompañada de la reconciliación previa.

julio 29, 2013

San Félix II, Antipapa


San Félix II, Antipapa

Febrero 20 - 29 - Julio 29

Félix II (* Roma, ¿? - † Porto, 22 de noviembre de 365), antipapa de la Iglesia Católica entre 355 y 365, aunque durante la Edad Media figuró entre los papas considerados legítimos.

Arcediano de la iglesia de Roma, al decretar el emperador Constancio II el destierro del papa Liberio en 355 por negarse este a condenar a Atanasio, fue consagrado pontífice por tres obispos arrianos y aunque fue reconocida por el clero romano, no consiguió el apoyo del pueblo que siguió fiel al papa desterrado.

En 357, el desterrado Liberio condena las ideas de Atanasio en el denominado Formulario de Sirmio logrando con ello que el emperador Constancio II le permita regresar a Roma con la intención de que la Iglesia estuviese gobernada tanto por Liberio como por Félix.

No obstante tras el retorno de Liberio, en 358, el pueblo romano rechazo la bicefalia de la Iglesia y se decantó por Liberio obligando a Félix a abandonar Roma y refugiarse en Porto donde fallecería. Aunque no consta que sufriera martirio alguno, el martirologio romano lo incluye como tal fijando su fiesta el 20 de julio.
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Fuente: es.wikipedia.org
San Félix II


Papa (más apropiadamente antipapa), 355-358; murió el 22 de noviembre de 365 . En el año 355 el Papa Liberio fue desterrado a Berea en Tracia por el emperador Constancio porque defendía tenazmente la definición de fe nicena y rehusaba condenar a San Atanasio de Alejandría.

El clero romano se comprometió en cónclave solemne a no reconocer a ningún otro obispo de Roma mientras Liberio estuviera vivo ("Marcellini et Fausti Libellus precum", no.1: "Quae gesta sunt inter Liberium et Felicem episcopos" en "Collectio Avellana", ed. Gunter; Hieronymus, "Chronicon", ad an. Abr. 2365). Sin embargo el emperador, que estaba suplantando a los obispos católicos exiliados con obispos de tendencias arrianas, se esforzaba en instalar un nuevo obispo de Roma en lugar del desterrado Liberio. Invitó a Félix, archidiácono de la Iglesia romana, a Milán y cuando llegó, Acacio de Cesarea logró convencerle de que aceptara el oficio del que Liberio había sido expulsado a la fuerza, y a ser consagrado por Acacio y otros dos obispos arrianos.

La mayoría del clero romano admitió la validez de su consagración, pero los laicos no querían saber nada de él y permanecieron fieles al desterrado pero legítimo Papa.

Cuando Constancio visitó Roma en mayo de 357, el pueblo exigió la vuelta de su legítimo obispo Liberio, quien, de hecho, volvió inmediatamente después de firmar la tercera fórmula de Sirmium. Los obispos, reunidos en esa ciudad de la Baja Panonia escribieron a Félix y al clero romano aconsejándoles que recibieran a Liberio con toda caridad, que dejaran de lado sus disensiones; se añadía que Liberio y Félix debían gobernar juntos la Iglesia de Roma.

La gente recibió a su legítimo papa con gran entusiasmo, pero se levantó una gran conmoción contra Félix, que fue finalmente expulsado de la ciudad. Poco después intentó con la ayuda de sus seguidores ocupar la Basílica Julii (Santa María del Trastevere), pero fue finalmente desterrado a perpetuidad por un voto unánime del senado y del pueblo. Se retiró a la cercana Porto donde vivió tranquilamente hasta su muerte. Liberio les permitió a los miembros del clero romano, incluyendo a los seguidores de Félix, mantener sus puestos.

Más tarde la leyenda confunde las relativas posiciones de Félix y Liberio. En los apócrifos "Acta Felicis" y "Acta Liberii", así como en el "Liber Pontificalis", Félix es retratado como un santo y confesor de la verdadera fe. Esta distorsión de los verdaderos hechos se originó muy probablemente por la confusión de éste Félix con otro Félix, mártir romano de una fecha anterior.

Según el "Liber Pontificalis", que puede estar registrando aquí una tradición confiable, Félix construyo una iglesia en la vía Aurelia. Es bien sabido que en esta vía estaba enterrado un mártir romano, Félix; de ahí parece probable que surgiera la confusión (Ver Papa San Félix I) en la cual se perdió la verdadera historia del antipapa y él obtuvo en la historia local romana la condición de santo y confesor.
Y así aparece en el Martirologio Romano en el 29 de julio.
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Fuente: Kirsch, Johann Peter. "Felix II." The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909. <http://www.newadvent.org/cathen/06030a.htm>.
Traducido por Pedro Royo. Revisado y corregido por Luz María Hernández Medina.
Tomado de: ec.aciprensa.com
Antipapa Félix II. La imagen corresponde a la lista de papas de la Basílica de San Pablo Extramuros, en el tiempo en que se consideraba un Papa legítimo

LA HISTORIA de este personaje es oscura, incierta y sorprendente. El año 355, el emperador Constancio llevó preso a Milán al Papa Liberio y después le desterró a Tracia por haber sostenido las definiciones del Concilio de Nicea v por haberse negado a condenar a San Atanasio. "¿Quién sois vos", dijo el emperador al Pontífice, "para defender a Atanasio contra el mundo entero?" Un diácono de Roma, llamado Félix, aprovechó la ocasión para hacerse consagrar Papa por tres obispos arrianos; pero sólo una parte del clero de la ciudad lo aceptó como Pontífice; en cuanto a los laicos, ninguno de los miembros de la nobleza le reconoció, fuera de los miembros de la corte imperial.

Los habitantes de Roma rogaron insistentemente a Constancio, cuando este visitó la ciudad, que restituyese al Papa Liberio. El año 357, el verdadero Papa volvió a Roma, donde fue recibido con gran entusiasmo por el pueblo. Felix huyó, tras de haber intentado en vano ofrecer resistencia. El senado le prohibio que volviese a Roma. Murió cerca de Porto, el 22 de noviembre de 365.

Como se ve, es difícil comprender por qué se honra a Félix como Papa, santo y mártir. Sin embargo, así sucede en ciertos documentos espurios de principios del siglo VI, las "Gesta Felicis" y las "Gesta Liberii". El error se extiende hasta el mismo Martirologio Romano, en el que se lee el día de hoy: "En Roma, en la Vía Aurelia, la conmemoración del entierro de San Félix II, Papa y mártir, quien fue arrojado de la sede pontificia por el emperador arriano Constancio por haber defendido la fe católica. Murió gloriosamente, asesinado en secreto por la espada, en Cera de Toscana. Su cuerpo fue trasladado por el clero de la ciudad y sepultado en la misma Vía.

Más tarde, fue trasladado a la iglesia de los Santos Cosme y Damián; ahí fue descubierto, bajo el altar de Gregorio XIII, junto con las reliquias de los santos mártires Marcos, Marceliano y Tranquilino. Las reliquias de los cuatro santos fueron de nuevo sepultadas ahí mismo el 31 de julio". Es evidente que se trata de una confusión con el Papa Liberio, a no ser que alguien haya intercambiado deliberadamente los papeles que ambos personajes desempeñaron en la historia.

El Líber Pontificalis refiere que el archidiácono Félix construyó una iglesia en la Vía Aurelia, donde se hallaba la tumba del mártir San Félix; seguramente que ese hecho constituyó una nueva fuente de errores.

A partir de 1947, el "Anuario Pontificio" incluyó a "Félix II" en la lista de los antipapas.
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Alban Butler - Vida de los Santos
Tomado de: ddcob.org